domingo, 14 de noviembre de 2010

TESTIMONIOS

Para comprender mejor lo que es el bullying , a continuación se narraran algunas historias de niños que sufren o sufrieron las terribles consecuencias del acoso escolar. Algunos de ellos hasta muchos años después siguieron padeciendo consecuencias graves en sus vidas.
LUIS
Es obeso, tiene once años y lleva cinco soportando intimidaciones. En primero de primaria empezaron las bromas pesadas que le hacia un niño en particular. Todos lo comenzaron a llamar: “bola de grasa”, “el gordo”, “el pelota”. Luis, por ser tímido, reaccionaba llorando. Siempre se encontraba solo en el patio de la escuela. Parecía que lo habían derrotado.
El año pasado lo desnudaron en los baños y le escondieron la ropa. Sigue yendo a la escuela porque no se atreve a decirle a su padre lo que le pasa. Si alguien hubiera hablado con él cuando se sintió humillado en la clase de gimnasia –el día que el profesor le gritó: “Corre gordo, baja la panza”, porque iba más lento que los demás-, tal vez sabría defenderse. En ese momento todos rieron y Luis se sintió doblemente humillado. 
Luis se culpa de lo que le sucede. Hay una maestra que sabe lo que sufre, pero el colegio no toma medidas. Él se esfuerza por agradar, pero su actitud causa el efecto contrario: hace enojar al bully, y cada día soporta más golpes, codazos y empujones. ¿La última vejación que ha sufrido? Mojaron su mochila con líquidos “de dudosa procedencia” durante el recreo. 
MARGARITA
Va en tercero de primaria y desde el año pasado es víctima de dos niños de su salón. Hace unos
 días llegó a su casa con más de veinte chicles pegados en la cabeza. Sigue siendo una excelente
alumna, pero desde hace dos días no quiere salir de su casa.
ARTURO
“Mario me pega, pero también me cuida de que los más grandes me lastimen”. Arturo, un niño
muy chaparrito que usa lentes, lleva casi un año recibiendo golpes de sus compañeros, pero
sobre todo de su amigo: éste le ha roto los lentes dos veces de un golpe “de broma”. Mario se
disfraza de su amigo para poderlo golpear a gusto.
MARIANA
Va en primaria y usa zapatos ortopédicos. Dos de sus compañeros la empujan y se ríen. Se ha
caído varias veces y ha llegado a lastimarse bastante. Los bullys dicen que sólo lo hacen para
divertirse, que no le quieren hacer daño. Esto no es cierto, lo que quieren es percibirse fuertes y
poderosos. Se sienten superiores cuando acosan a otro. Cuando hacen enojar a la victima ,
esconden sus propias heridas. Bajo la apariencia de una “broma”, los agresores esconden su
inseguridad equivocadamente de llenar su vacio emocional.  

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